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Roscos Fritos de la Abuela: Dulce Tradicional de Ferias y Celebraciones

Los roscos fritos de la abuela son un clásico imprescindible en ferias, romerías y celebraciones de toda España. Este dulce tradicional, con su aroma a anís y su textura esponjosa por dentro y crujiente por fuera, transporta a la infancia con cada bocado. A diferencia de los rosquillas de anís con miel o los roscos de vino, esta versión se fríe en aceite de oliva y se aromatiza con ralladura de limón y aguardiente, ingredientes que le dan un toque único y auténtico. Perfectos para acompañar con un chocolate caliente o un café, son ideales para preparar en grandes cantidades y compartir en familia. Sigue esta receta fácil y económica para revivir la esencia de las ferias y celebraciones con un postre que nunca falla.

1 h 15 minTiempo
MediaDificultad
Coste/Rac
3gProteína
280Calorías
FrituraTécnica
Alérgenos
GlutenHuevosFrutos secos
Roscos fritos de la abuela dorados y esponjosos, espolvoreados con azúcar glas y granos de anís, servidos en un plato rústico de barro sobre una mesa de madera. Al fondo, una taza de café y un paño de cocina a cuadros rojos y blancos.

El Secreto de esta Receta

El secreto para unos roscos fritos de la abuela perfectos está en la temperatura del aceite y el reposo de la masa. Fríe a fuego medio (170-180°C) para que se cocinen por dentro sin quemarse por fuera. Además, el aguardiente anís no solo aporta aroma, sino que también ayuda a que la masa quede más esponjosa. No saltes el reposo de 30 minutos, ya que permite que la levadura actúe y la textura sea ligera.

Ingredientes

Porciones
12
Progreso0%
  • 500grharina de trigo común
  • 3unidadhuevos grandes
  • 150grazúcar blanco
  • 1litroaceite de oliva suave
  • 2cucharaditasanís en grano
  • 50mlaguardiente anís
  • 1cucharadaralladura de limón
  • 1sobrelevadura química
  • 1pizcasal fina
  • 100grazúcar glas

Instrucciones Paso a Paso

1

En un bol grande, mezcla los huevos con el azúcar blanco hasta que la mezcla esté espumosa y clara. Añade el aguardiente anís y la ralladura de limón, y sigue batiendo para integrar bien los sabores.

2

Incorpora la harina de trigo tamizada junto con la levadura química y la pizca de sal. Mezcla con una cuchara de madera hasta obtener una masa homogénea y elástica. Si queda muy pegajosa, añade un poco más de harina, pero sin pasarte.

3

Amasa ligeramente la mezcla en una superficie enharinada durante 2-3 minutos hasta que quede suave. Luego, forma una bola, tápala con un paño limpio y déjala reposar 30 minutos a temperatura ambiente.

4

Pasado el tiempo de reposo, divide la masa en porciones pequeñas (del tamaño de una pelota de golf) y forma rosquillas con las manos, dejando un agujero en el centro. Para un acabado más uniforme, puedes usar un molde para rosquillas.

5

Calienta el aceite de oliva en una sartén honda a fuego medio (debe estar caliente, pero sin humear). Fríe los roscos en lotes, sin amontonarlos, hasta que estén dorados por ambos lados (unos 3-4 minutos por lado). Escúrrelos sobre papel absorbente.

6

Mezcla el azúcar glas con los granos de anís machacados en un mortero. Espolvorea esta mezcla sobre los roscos fritos aún calientes, asegurándote de que queden bien cubiertos por todos lados.

7

Deja enfriar completamente antes de servir. Los roscos fritos de la abuela estarán listos para disfrutar en ferias, celebraciones o como postre casero.

Pro-Tips del Chef

  • Para un toque extra de sabor, añade 1 cucharadita de canela en polvo a la mezcla de azúcar glas y anís.
  • Si no tienes molde para rosquillas, usa un tapón de botella para hacer el agujero en el centro de cada rosco.
  • Los roscos fritos quedan ideales si los sirves con chocolate caliente espeso o un café con leche.
  • Si quieres ahorrar tiempo, prepara la masa la noche anterior y déjala reposar en la nevera. Así, al día siguiente solo tendrás que formar los roscos y freírlos.

Sustituciones

  • Aguardiente anís: Puedes sustituirlo por licor de anís dulce (como el Anís del Mono), pero reduce la cantidad a 30 ml para evitar que quede demasiado dulce. El sabor será más suave y menos alcohólico, pero mantendrá el aroma característico.
  • Harina de trigo común: Para una versión sin gluten, usa una mezcla de harina de arroz y harina de maíz (50/50) junto con 1 cucharadita de goma xantana. La textura será ligeramente más densa, pero igual de sabrosa.
  • Azúcar glas: Si prefieres un toque diferente, puedes usar azúcar moreno molido. El sabor será más intenso y con notas a caramelo, pero el color de los roscos será menos blanco.

Errores Comunes

  • Los roscos quedan crudos por dentro: Baja el fuego y alarga el tiempo de fritura. Si el aceite está demasiado caliente, se doran rápido por fuera pero no se cocinan bien. Prueba con un trocito de masa: si sube lentamente y se fríe sin quemarse, la temperatura es correcta.
  • La masa se desmorona al freír: Añade un poco más de harina a la masa si está muy pegajosa. También puedes enfriar la masa 15 minutos en la nevera antes de formar los roscos para que sea más manejable.
  • Los roscos absorben demasiado aceite: Escúrrelos bien sobre papel absorbente y no los amontones en la sartén. Si el aceite no está lo suficientemente caliente, absorberán más grasa. Usa un termómetro de cocina para controlar la temperatura (170-180°C).

Conservación y Congelación

Los roscos fritos de la abuela se conservan perfectamente a temperatura ambiente durante 3-4 días si se guardan en un recipiente hermético, separados por papel de horno para que no se peguen. Si prefieres alargar su vida útil, puedes guardarlos en la nevera hasta 1 semana, aunque perderán un poco de su textura crujiente. Para congelar, colócalos en una bandeja con papel de horno, déjalos enfriar por completo y luego guárdalos en una bolsa de congelación con cierre hermético. Durarán hasta 2 meses. Para descongelar, déjalos a temperatura ambiente durante 1-2 horas. No los calientes en el microondas, ya que perderían su textura. Si quieres recuperarlos crujientes, puedes pasarlos 1-2 minutos por el horno a 180°C después de descongelarlos.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo hornear los roscos en lugar de freírlos?

Sí, aunque el resultado no será igual. Hornea a 180°C durante 15-20 minutos, pero quedarán menos crujientes y más secos. Para compensar, puedes pintarlos con un poco de mantequilla derretida al salir del horno.

¿Cómo hago para que los roscos queden más esponjosos?

Asegúrate de batir bien los huevos con el azúcar hasta que doblen su volumen y de no amasar en exceso la masa. El reposo de 30 minutos también es clave para que la levadura actúe.

¿Puedo usar otro tipo de alcohol en lugar de aguardiente?

Sí, puedes usar ron blanco o brandy, pero el sabor a anís se perderá. El aguardiente es tradicional en esta receta, pero si no te gusta, elige un alcohol neutro para no alterar el sabor.

¿Cuántos roscos salen con esta receta?

Con las cantidades indicadas, salen aproximadamente 12 roscos medianos (de unos 8-10 cm de diámetro). Si quieres roscos más pequeños, puedes hacer hasta 18 unidades.

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