Albóndigas de Queso Mozzarella y Jamón York Fritas: Crujientes por Fuera y Fundidas por Dentro
Si buscas el aperitivo perfecto para dejar a todos con la boca abierta, estas albóndigas de queso mozzarella y jamón York fritas son tu mejor opción. Son crujientes por fuera gracias al rebozado en pan rallado con especias, y al morderlas, el queso mozzarella fundido y el jamón York se mezclan en un explosión de sabor que nadie podrá resistir. Ideal para fiestas, reuniones o un capricho de fin de semana, esta receta de albóndigas fritas rellenas es fácil, rápida y garantiza éxito en cada bocado. Olvídate de los entantes aburridos: con esta receta, el placer culpable está servido.

El Secreto de esta Receta
El secreto para que estas albóndigas de queso mozzarella y jamón York fritas queden perfectas está en enfriar el queso antes de empanizar y en hacer un doble rebozado. El frío evita que el queso se derrita al freír, y el doble paso por harina, huevo y pan rallado garantiza una capa ultra crujiente que aguanta hasta el último bocado. Además, freír a temperatura alta (180°C) asegura que el exterior se dore rápido sin que el relleno se escape.
Ingredientes
- 200grqueso mozzarella en bola
- 12lonchajamón York en lonchas
- 100grharina de trigo
- 2unidadhuevos
- 150grpan rallado
- 1cucharaditaajo en polvo
- 1cucharaditaperejil seco
- 0.5cucharaditapimienta negra molida
- 500mlaceite de girasol
- 1pizcasal
Instrucciones Paso a Paso
Corta el queso mozzarella en cubos de 1.5 cm y reserva en la nevera para que esté bien frío. Esto es clave para que no se funda al empanizar.
Extiende las lonchas de jamón York y corta cada una en cuadrados de 3x3 cm. Envuelve cada cubo de mozzarella con un cuadrado de jamón, asegurándote de que quede bien cubierto. Reserva.
En un bol, mezcla la harina de trigo, el ajo en polvo, el perejil seco, la pimienta negra y una pizca de sal.
Bate los huevos en otro bol y reserva el pan rallado en un plato hondo.
Pasa cada bolita de queso y jamón por la mezcla de harina, luego por el huevo batido y finalmente por el pan rallado, presionando suavemente para que quede bien adherido. Repite el proceso (harina, huevo, pan rallado) una segunda vez para un rebozado extra crujiente.
Calienta el aceite de girasol en una sartén a fuego medio-alto (180°C). Cuando esté caliente, fríe las albóndigas en lotes pequeños durante 2-3 minutos o hasta que estén doradas y crujientes. No las sobrecargues para que el aceite no baje de temperatura.
Retíralas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Sirve inmediatamente para disfrutar del contraste entre el exterior crujiente y el interior fundido. Acompaña con salsa barbacoa, mostaza con miel o alioli para mojar.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de sabor, añade 1 cucharadita de pimentón dulce a la mezcla de harina antes de empanizar.
- Si no tienes sartén, puedes usar una freidora de aire a 200°C durante 8-10 minutos, rociando las albóndigas con un poco de aceite en spray antes de cocinarlas.
- Para una versión aún más indulgente, añade un trocito de chorizo picante dentro de cada albóndiga junto al queso y el jamón.
Sustituciones
- Queso mozzarella: Puedes sustituirlo por queso cheddar en bloques, cortado en cubos. El resultado será igual de fundido, pero con un sabor más intenso y ligeramente ácido. Asegúrate de que esté muy frío antes de usar.
- Jamón York: Si prefieres un toque más ahumado, usa lonchas de jamón cocido ahumado. El sabor a humo combinado con el queso fundido le dará un giro delicioso, aunque el jamón York aporta una textura más tierna.
- Pan rallado: Para un toque extra crujiente, usa panko en lugar de pan rallado normal. El panko absorbe menos aceite y queda más esponjoso, aunque el resultado final será ligeramente menos dorado.
Errores Comunes
- El queso se escapa al freír: Enfría el queso mozzarella al menos 1 hora en la nevera antes de empanizar y fríe a temperatura alta (180°C). Si el aceite no está lo suficientemente caliente, el queso se derretirá antes de que el rebozado se endurezca.
- Las albóndigas quedan empapadas en aceite: Seca bien el exceso de aceite con papel absorbente después de freír y no las sobrecargues en la sartén. Si pones muchas, el aceite pierde temperatura y las albóndigas absorberán más grasa.
- El rebozado se desprende al freír: Haz un doble rebozado (harina, huevo, pan rallado y otra vez harina, huevo, pan rallado) y deja reposar las albóndigas 10 minutos en la nevera antes de freír. Esto ayuda a que el empanizado se adhiera mejor.
Conservación y Congelación
Estas albóndigas de queso mozzarella y jamón York fritas son mejores recién hechas, pero puedes guardarlas en la nevera hasta 2 días en un recipiente hermético. Para recalentarlas, colócalas en una bandeja con papel de horno y mételas en el horno precalentado a 180°C durante 5-8 minutos (hasta que el rebozado vuelva a estar crujiente). Evita el microondas, ya que el queso se fundirá y el rebozado perderá su textura. Si quieres congelarlas, hazlo antes de freír: empaniza las albóndigas, colócalas en una bandeja con papel de horno y mételas al congelador 1 hora (para que no se peguen). Luego, guárdalas en una bolsa hermética hasta 1 mes. Para cocinarlas, fríelas directamente desde congeladas, añadiendo 1 minuto extra de cocción.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer estas albóndigas en el horno?
Sí, pero el resultado no será el mismo. Hornea a 200°C durante 12-15 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. Quedarán menos crujientes que fritas, pero igual de sabrosas por dentro.
¿Qué salsa va mejor con estas albóndigas?
La salsa barbacoa o la mostaza con miel son las mejores opciones, ya que contrastan con el sabor salado del jamón y el queso. También puedes probar con alioli o salsa de queso azul.
¿Puedo usar otro tipo de jamón?
Sí, pero evita jamones muy salados como el serrano, ya que pueden dominar el sabor del queso. El jamón cocido o el jamón de pavo son buenas alternativas, aunque el jamón York es el que mejor combina.
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