Tartar de Remolacha Fermentada y Queso de Cashew: Receta Fermentada y Probiótica en 10 Minutos
Si buscas una receta fermentada y probiótica que combine la tierra de la remolacha fermentada con la cremosidad del queso de cashew, este tartar es tu opción. Ideal para aperitivos saludables, este plato destaca por su perfil umami y su textura sedosa, lograda sin cocción. La remolacha fermentada aporta probióticos naturales, mientras que el queso de cashew, elaborado con fermentación láctica, añade profundidad y un toque ligeramente ácido. Perfecto para quienes buscan recetas veganas, sin gluten y altas en nutrientes en solo 10 minutos.

El Secreto de esta Receta
El secreto de este tartar de remolacha fermentada y queso de cashew radica en la fermentación doble: la remolacha ya fermentada aporta probióticos, pero el queso de cashew fermentado con cultivos lácticos intensifica el umami y la complejidad del plato. Usa siempre remolacha cruda fermentada (no cocida) para mantener las enzimas vivas, y no mezcles los ingredientes, sino colócalos en capas para que cada bocado ofrezca texturas y sabores distintos.
Ingredientes
- 200gremolacha fermentada cruda
- 100gqueso de cashew fermentado
- 15gcebollino fresco
- 30grúcula baby
- 20mlaceite de oliva virgen extra
- 10mlvinagre de manzana
- 5gsemillas de sésamo negro
- 5gjengibre fresco rallado
- 2galgas wakame deshidratadas
- 1pizcasal marina
- 1pizcapimienta rosa machacada
Instrucciones Paso a Paso
Pica la remolacha fermentada en cubos de 5 mm. Reserva el jugo que suelte para la vinagreta.
Desmenuza el queso de cashew fermentado con las manos hasta obtener trozos irregulares de 1 cm. Este queso debe tener una textura firme pero desmenuzable.
En un bol, mezcla el aceite de oliva virgen extra, el vinagre de manzana, el jengibre rallado y el jugo de la remolacha. Añade una pizca de sal marina y pimienta rosa. Remueve bien.
Hidrata las algas wakame en agua tibia durante 2 minutos. Escúrrelas y pícalas finamente.
En un plato hondo o molde para tartar, alterna capas de remolacha fermentada, queso de cashew, cebollino picado y algas wakame. Repite hasta agota los ingredientes.
Rocía con la vinagreta preparada y decora con rúcula baby y semillas de sésamo negro. Sirve inmediatamente para disfrutar de su frescura.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de fermentación, añade 1 cucharadita de kimchi picado entre las capas. Potenciará el sabor umami.
- Usa remolacha fermentada de color dorado para un contraste visual espectacular con el queso de cashew blanco.
- Si el queso de cashew está muy blando, congélalo 10 minutos antes de desmenuzarlo para que mantenga su forma.
Sustituciones
- Queso de cashew fermentado: Puedes sustituirlo por tofu fermentado en miso blanco (marinado 24h). El sabor será más intenso y salado, pero mantiene la cremosidad. Ajusta la sal en la vinagreta si usas esta opción.
- Algas wakame: Si no encuentras wakame, usa espinacas baby frescas picadas. Añade una pizca de sal marina extra para compensar la falta de umami de las algas.
- Remolacha fermentada: En caso de no tener remolacha fermentada, usa remolacha cruda rallada macerada 1h en vinagre de manzana y sal. Pierdes probióticos, pero ganas acidez y color.
Errores Comunes
- Usar remolacha cocida en lugar de fermentada.: Evita la remolacha cocida: altera la textura y elimina los probióticos. Si no tienes fermentada, usa cruda macerada. Nunca la hiervas para este plato.
- Mezclar todos los ingredientes en lugar de colocarlos en capas.: Trabaja en capas: la presentación en estratos es clave para que cada ingrediente brille. Usa un molde de tartar o un plato hondo para mantener la estructura.
- No escurrir bien las algas wakame.: Exprime las algas con papel de cocina antes de picarlas para evitar que el tartar quede aguado. Seca también la rúcula si está húmeda.
Conservación y Congelación
Este tartar de remolacha fermentada y queso de cashew se conserva mejor en la nevera, tapado con film transparente, durante un máximo de 24 horas. Sin embargo, el queso de cashew puede absorber líquidos y perder textura, así que es ideal consumirlo fresco. Si necesitas prepararlo con antelación, guarda los ingredientes por separado y monta el tartar justo antes de servir. No es apto para congelar, ya que la remolacha fermentada y el queso de cashew se descomponen al descongelarse, perdiendo su estructura y sabor. Si sobra vinagreta, consérvala en un frasco de vidrio en la nevera hasta 3 días y úsala en otras ensaladas.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Dónde puedo comprar remolacha fermentada?
La remolacha fermentada la encuentras en tiendas de productos ecológicos, mercados asiáticos o puedes fermentarla tú mismo en casa con agua, sal y un poco de jengibre en 3-5 días.
¿El queso de cashew fermentado es lo mismo que el queso vegano normal?
No. El queso de cashew fermentado se elabora con cultivos probióticos (como los del yogur o kéfir), lo que le da un perfil de sabor más complejo y ácido, además de beneficios digestivos. El queso vegano normal suele llevar solo anacardos, agua y especias.
¿Puedo usar otro tipo de semillas en lugar de sésamo negro?
Sí, puedes usar semillas de amapola, girasol tostadas o cáñamo. El sésamo negro aporta un contraste visual y un toque a nuez, pero cualquier semilla crujiente funcionará.
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