Tarta de Avena y Compota de Ciruela Umê: Postre Japonés Sin Gluten y Bajas Calorías
Si buscas un postre diferente, saludable y con un toque exótico pero accesible, esta tarta de avena y compota de ciruela umê es tu mejor opción. Inspirada en la repostería japonesa pero adaptada a ingredientes fáciles de encontrar en cualquier supermercado español, como la avena, las ciruelas pasas y el jengibre, esta receta combina texturas cremosas y un sabor equilibrado entre lo dulce y lo ligeramente ácido. Es sin gluten, baja en calorías y perfecta para quienes buscan un postre nutritivo sin renunciar al placer. Además, su preparación es sencilla y no requiere horno, lo que la hace ideal para días calurosos o para llevar al trabajo en tu tupper.

El Secreto de esta Receta
El secreto de esta tarta de avena y compota de ciruela umê está en el agar-agar, un gelificante natural de origen japonés que reemplaza al huevo y aporta una textura sedosa sin gluten. Usa ciruelas pasas de calidad (como las de Aguadulce) para conseguir un sabor más intenso y auténtico. Además, el jengibre fresco no solo aporta un toque picante característico de la repostería japonesa, sino que potencia el metabolismo, haciendo de este postre una opción aún más saludable.
Ingredientes
- 150grcopos de avena finos
- 200grciruelas pasas sin hueso
- 200gryogur natural sin azúcar
- 100mlleche de soja sin azúcar
- 2cucharadasmiel
- 1cucharaditajengibre fresco rallado
- 0.5cucharaditacanela en polvo
- 1cucharaditaagar-agar
- 20gralmendras fileteadas
- 1cucharadalimón (zumo)
Instrucciones Paso a Paso
Prepara la compota de ciruela umê: en un cazo, calienta las ciruelas pasas con 100 ml de agua, el jengibre rallado, el zumo de limón y una cucharada de miel a fuego medio. Cocina durante 10 minutos hasta que las ciruelas estén tiernas y el líquido se haya reducido. Tritura con una batidora hasta obtener una compota fina y reserva.
En un bol, mezcla los copos de avena con el yogur natural, la leche de soja, la canela y el agar-agar. Remueve bien hasta integrar todos los ingredientes.
Añade la compota de ciruela umê a la mezcla de avena y revuelve hasta obtener una masa homogénea. Si queda muy espesa, agrega un poco más de leche de soja.
Vierte la mezcla en un molde desmontable (preferiblemente de 20 cm de diámetro) forrado con papel vegetal. Alisa la superficie con una cuchara.
Refrigera la tarta durante al menos 2 horas (o toda la noche) para que el agar-agar cuaje y la textura quede firme.
Antes de servir, decora con las almendras fileteadas ligeramente tostadas en una sartén sin aceite. Corta en porciones y sirve frío.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de sofisticación, espolvorea canela en polvo por encima antes de servir.
- Si te gusta el contraste de sabores, añade unas rodajas de kiwi fresco junto a la compota de ciruela.
- Usa un molde de silicona para desmoldar más fácilmente sin necesidad de papel vegetal.
Sustituciones
- Agar-agar: Puedes sustituirlo por gelatina neutra en polvo (1 cucharadita), aunque el resultado no será vegano. La textura será ligeramente más elástica, pero igual de firme.
- Leche de soja: Si no tienes leche de soja, usa leche de avena o leche de almendras sin azúcar. El sabor será un poco más dulce, pero la consistencia se mantendrá.
- Miel: Para una versión sin azúcar, sustituye la miel por sirope de agave o eritritol. El resultado será menos dulce, pero igual de aromático.
Errores Comunes
- La tarta no cuaja en la nevera.: Asegúrate de que el agar-agar esté bien disuelto en la mezcla antes de refrigerar. Si usas gelatina, disuélvela primero en agua caliente según las instrucciones del paquete.
- La compota queda muy ácida.: Añade una cucharadita extra de miel o sirope durante la cocción de las ciruelas. El jengibre también puede potenciar la acidez, así que ajusta su cantidad al gusto.
- La base de avena queda demasiado seca.: Incorpora más leche vegetal poco a poco hasta conseguir una textura cremosa pero manejable. La avena absorbe líquido, así que no temas excederte ligeramente.
Conservación y Congelación
Esta tarta de avena y compota de ciruela umê se conserva perfectamente en la nevera durante 3 a 4 días en un recipiente hermético. Para alargar su vida útil, puedes congelarla por porciones en un recipiente apto para congelador, donde durará hasta 2 meses. Al descongelar, déjala en la nevera durante 4-6 horas para que recupere su textura original. Evita congelar la tarta decorada con almendras fileteadas, ya que estas pueden perder su crujiente. Si la tarta ha estado en el congelador, es normal que al descongelarla suelte un poco de líquido; escúrrelo con cuidado antes de servir para que no quede aguada.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer esta tarta sin agar-agar?
Sí, aunque la textura será menos firme. Puedes usar semillas de chía remojadas (1 cucharada en 3 cucharadas de agua durante 10 minutos) como sustituto natural, pero el resultado será más denso.
¿Es apta para celíacos?
Sí, siempre que uses copos de avena certificados sin gluten (en España, marcas como Schär o Proceli los ofrecen). La avena en sí no contiene gluten, pero puede estar contaminada durante su procesamiento.
¿Puedo sustituir las ciruelas pasas por otra fruta?
Claro. Las higos secos o las dátiles funcionan muy bien, aunque el sabor será más dulce. Si usas dátiles, remójalos en agua caliente 10 minutos antes de triturarlos para que queden más cremosos.
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