Salmorejo de Remolacha con Huevos de Codorniz: Receta Española Veraniega y Colorida
El salmorejo de remolacha con huevos de codorniz es una reinvención vibrante de un clásico andaluz, perfecta para los días de calor. Esta versión sustituye el tomate tradicional por remolacha asada, aportando un color intenso y un sabor ligeramente terroso que combina a la perfección con la acidez del vinagre de Módena y el toque cremoso del pan de centeno sin corteza. Los huevos de codorniz cocidos y laminados añaden un contraste de textura y proteína, convirtiendo este plato en una opción veraniega, colorida y nutritiva. Ideal para servir como entrante en comidas al aire libre o como aperitivo elegante en reuniones. Su preparación es sencilla, pero el resultado es sofisticado y lleno de matices.

El Secreto de esta Receta
El secreto de este salmorejo de remolacha con huevos de codorniz está en el equilibrio entre lo terroso y lo ácido. Usar remolacha asada en lugar de cruda potencia su dulzor natural, mientras que el vinagre de Módena aporta una acidez compleja que realza los sabores. El yogur griego no solo suaviza la textura, sino que añade un toque lácteo que contrasta con el comino, creando una experiencia gastromómica única y adictiva.
Ingredientes
- 500grremolacha cocida sin vinagre
- 150grpan de centeno sin corteza
- 100mlaceite de oliva virgen extra
- 30mlvinagre de Módena
- 1dienteajo fresco
- 8unidadhuevos de codorniz
- 1pizcasal marina fina
- 0.5cucharaditapimienta negra recién molida
- 0.5cucharaditacomino en polvo
- 60gryogur griego natural sin azúcar
- 10grcebollino picado fino
- 20gralmendras fileteadas tostadas
Instrucciones Paso a Paso
Precalienta el horno a 200°C. Envuelve las remolachas cocidas en papel de aluminio con un chorrito de aceite de oliva y un poco de sal, y ásalas durante 15 minutos para intensificar su dulzor. Déjalas enfriar.
Remoja el pan de centeno sin corteza en agua fría durante 2 minutos, escúrrelo bien y exprime el exceso de líquido con las manos.
En una batidora de vaso, tritura las remolachas asadas (peladas y troceadas), el pan escurrido, el aceite de oliva virgen extra, el vinagre de Módena, el ajo, la sal, la pimienta negra y el comino hasta obtener una crema fina y homogénea.
Incorpora el yogur griego y mezcla brevemente para integrarlo sin perder la textura cremosa. Prueba y ajusta de sal o vinagre si es necesario. Refrigera la mezcla durante al menos 1 hora para que los sabores se asienten.
Mientras, hierve los huevos de codorniz en agua con un chorro de vinagre durante 3 minutos. Enfríalos en agua con hielo, pélalos y córtalos por la mitad a lo largo.
Sirve el salmorejo de remolacha bien frío en cuencos individuales. Decora con las mitades de huevos de codorniz, espolvorea cebollino picado y almendras fileteadas tostadas por encima. Añade un hilo de aceite de oliva virgen extra para terminar.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de elegancia, decora con flores comestibles como capuchinas o borraja, que combinan perfectamente con el color del salmorejo.
- Usa remolachas de diferente color (amarilla y roja) para crear un efecto degradado en la presentación. Tritúralas por separado y sirve en capas.
- Si te gusta el contraste de temperaturas, sirve el salmorejo frío y los huevos de codorniz a temperatura ambiente para resaltar su cremosidad.
Sustituciones
- Pan de centeno sin corteza: Puedes sustituirlo por pan de molde integral sin corteza remojado en agua. El resultado será ligeramente menos denso, pero igual de cremoso. El sabor a nuez del centeno se perderá, por lo que añade una pizca de semillas de sésamo tostadas para compensar.
- Huevos de codorniz: Si no encuentras huevos de codorniz, usa huevos de gallina cocidos cortados en cubos pequeños. La textura será menos delicada, pero el contraste de sabores se mantendrá. Para un toque gourmet, decora con caviar de berenjena.
- Yogur griego natural: Sustituye por crema de anacardos sin azúcar para una versión vegana. El sabor será más neutro y ligeramente dulce, por lo que añade un poco más de vinagre de Módena para mantener el equilibrio ácido.
Errores Comunes
- El salmorejo queda demasiado espeso: Añade 20-30 ml de agua fría poco a poco mientras trituras hasta lograr la textura deseada. Evita usar leche o caldo, ya que alterarán el sabor.
- Los huevos de codorniz quedan duros: Hierve el agua con vinagre y sumerge los huevos con agua fría (no en ebullición). Cocínalos exactamente 3 minutos y enfríalos en agua helada para detener la cocción.
- El salmorejo sabe a tierra (por la remolacha): Equilibra con más vinagre de Módena o un chorrito de limón. El comino también ayuda a neutralizar el sabor terroso, así que añade media cucharadita extra si es necesario.
Conservación y Congelación
Este salmorejo de remolacha con huevos de codorniz se conserva perfectamente en la nevera durante 3 días en un recipiente hermético. Para mantener su color vibrante, cubre la superficie con papel film en contacto directo con la crema para evitar que se oxide. No congeles el salmorejo, ya que la textura se volverá granulosa al descongelar. Los huevos de codorniz cocidos pueden guardarse por separado en la nevera hasta 2 días, pero es mejor añadirlos frescos al momento de servir para que mantengan su firmeza. Si preparas el salmorejo con antelación, saca el recipiente 10 minutos antes de servir para que los sabores se activen a temperatura ambiente.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer este salmorejo sin batidora?
Sí, pero el resultado no será tan fino. Pica la remolacha asada en trozos muy pequeños y machaca el pan remojado con un tenedor. Mezcla todo con un mortero y añade los líquidos poco a poco. La textura será más rústica, pero igualmente sabrosa.
¿Es apto para celíacos?
No en su versión original, pero puedes hacerlo sin gluten sustituyendo el pan de centeno por pan de maíz sin gluten o galletas de arroz trituradas. Asegúrate de que el vinagre de Módena no contenga trazas de gluten.
¿Puedo usar remolacha cruda?
No se recomienda, ya que la remolacha cruda tiene un sabor más fuerte y terroso, y su textura no será tan cremosa. Asarla o cocerla suaviza su sabor y mejora la integración con el resto de ingredientes.
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