Pesto de Espinacas y Semillas de Cáñamo: Salsa Vegana Alta en Omega-3 en Thermomix
El pesto de espinacas y semillas de cáñamo es una reinvención vegana de la clásica salsa italiana, pero con un toque nutritivo y lleno de omega-3. Perfecta para pasta, tostadas o como dip, esta receta en Thermomix destaca por su preparación rápida, su perfil alta en proteínas y su sabor fresco con un toque terroso gracias a las semillas de cáñamo. Ideal para quienes buscan una opción saludable, sin lácteos y con ingredientes accesibles. Además, su versatilidad la convierte en un básico para cualquier cocina vegana o consciente de la salud.

El Secreto de esta Receta
El secreto de este pesto de espinacas y semillas de cáñamo está en tostar ligeramente las semillas de cáñamo antes de triturarlas. Esto realza su sabor a nuez y reduce su amargor natural. Además, usar espinacas crudas (no cocidas) preserva su color vibrante y su aporte de vitamina C. La levadura nutricional no solo aporta un toque umami que sustituye al queso parmesano, sino que también enriquece la salsa con vitamina B12, esencial en dietas veganas.
Ingredientes
- 100grespinacas frescas
- 40grsemillas de cáñamo peladas
- 80mlaceite de oliva virgen extra
- 1dienteajo
- 20grlevadura nutricional
- 15mlzumo de limón fresco
- 0.5cucharaditasal marina
- 0.25cucharaditapimienta negra recién molida
- 1cucharaditahierbas provenzales secas
Instrucciones Paso a Paso
Lava bien las espinacas frescas y escúrrelas. No es necesario secarlas por completo, ya que un poco de humedad ayuda a la textura final.
Pela el ajo y córtalo por la mitad para eliminar el germen central, que puede dar un sabor amargo.
En el vaso de la Thermomix, añade las semillas de cáñamo, el ajo, las hierbas provenzales, la levadura nutricional, la sal y la pimienta. Tritura 10 segundos a velocidad 7.
Añade las espinacas (pueden estar húmedas) y el zumo de limón. Tritura 15 segundos a velocidad 5. Usa la espátula para bajar los ingredientes de las paredes si es necesario.
Incorpora el aceite de oliva virgen extra en hilo fino a través del agujero de la tapa mientras trituras 20 segundos a velocidad 4. La mezcla debe quedar cremosa pero con cierto cuerpo.
Prueba y ajusta de sal o zumo de limón si es necesario. Para un pesto más líquido, añade 1 cucharada de agua y mezcla 5 segundos a velocidad 3.
Transfiere a un tarro de cristal limpio y cierra herméticamente. Si no lo vas a usar de inmediato, cubre la superficie con una capa fina de aceite de oliva para evitar que se oxide.
Pro-Tips del Chef
- Usa este pesto para rellenar tortitas de maíz o como base para una pizza vegana. También queda delicioso mezclado con hummus para un dip más complejo.
- Si prefieres un pesto más suave, blanquea las espinacas 1 minuto en agua hirviendo y escúrrelas bien antes de triturar. Esto reduce su sabor terroso.
- Para un toque extra de frescura, añade 1 cucharada de perejil fresco o albahaca al triturar.
Sustituciones
- Semillas de cáñamo: Puedes sustituirlas por semillas de girasol o pipas de calabaza, aunque el sabor será menos terroso y el aporte de omega-3 menor. Ajusta la cantidad a 30 gramos, ya que estas semillas son más densas.
- Levadura nutricional: Si no tienes, usa anacardos remojados (20 gramos) para aportar cremosidad y un toque lácteo. Remójalos 2 horas antes y escúrrelos bien antes de triturar.
- Aceite de oliva virgen extra: Para un perfil de sabor diferente, prueba con aceite de linaza, que aumenta aún más el contenido de omega-3. Usa la misma cantidad, pero ten en cuenta que su sabor es más intenso.
Errores Comunes
- El pesto queda demasiado espeso: Añade aceite de oliva o agua tibia en pequeñas cantidades mientras trituras hasta lograr la textura deseada. Recuerda que el pesto se espesa al reposar.
- Sabor amargo en el pesto: Equilibra con más zumo de limón o una pizca de sal. El amargor puede provenir del ajo o de las semillas de cáñamo si no están frescas.
- El pesto se oscurece al guardar: Cubre la superficie con aceite de oliva antes de cerrar el tarro y guárdalo en un lugar oscuro. Esto evita la oxidación por contacto con el aire.
Conservación y Congelación
Este pesto de espinacas y semillas de cáñamo se conserva perfectamente en la nevera durante 5 a 7 días si se guarda en un tarro de cristal hermético y se cubre con una fina capa de aceite de oliva virgen extra. Si notas que se ha formado una costra seca en la superficie, retírala antes de usar; el resto estará en perfectas condiciones. Para congelar, distribuye el pesto en cubiteras y congélalo hasta que esté sólido. Luego, traspásalo a una bolsa hermética y guárdalo en el congelador hasta 3 meses. Para descongelar, déjalo en la nevera toda la noche o sumerge el recipiente en agua fría durante 30 minutos. Evita descongelarlo a temperatura ambiente, ya que los ingredientes frescos pueden deteriorarse.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo usar espinacas congeladas?
Sí, pero descongélalas y escúrrelas muy bien antes de usarlas para evitar que el pesto quede aguado. Las espinacas congeladas pueden tener un sabor más neutro, así que ajusta la sal y el limón al final.
¿Es necesario remojar las semillas de cáñamo?
No es necesario, ya que las semillas de cáñamo peladas son fáciles de digerir. Sin embargo, si las usas enteras, remójalas 1 hora para ablandarlas y mejorar su biodisponibilidad.
¿Puedo hacer esta receta sin Thermomix?
Por supuesto. Usa un robot de cocina o una batidora de vaso. Tritura los ingredientes secos primero, luego añade el resto siguiendo el mismo orden. Es posible que necesites raspar las paredes varias veces.
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