Focaccia de Espinacas y Aceitunas Kalamata con Rosemary: Receta Italiana Sin Lactosa
La focaccia de espinacas y aceitunas Kalamata con rosemary es una reinvención italiana de un clásico que combina la esponjosidad tradicional con el toque terroso de las espinacas frescas, el contraste salado de las aceitunas Kalamata y el aroma penetrante del romero. Ideal para acompañar comidas, servir como aperitivo o disfrutar como plato principal ligero. Esta versión sin lactosa mantiene toda la autenticidad, pero con ingredientes 100% vegetales, como el aceite de oliva virgen extra y la levadura fresca, que garantizan una masa aireada y dorada. Si buscas una receta de focaccia italiana sin lactosa con un toque gourmet, esta es tu opción: fácil, rápida y llena de matices mediterráneos.

El Secreto de esta Receta
El secreto de una focaccia de espinacas y aceitunas Kalamata con rosemary perfecta está en la fermentación lenta y el aceite de oliva virgen extra. Usa agua tibia (no caliente) para activar la levadura sin matarla, y no escatimes en aceite: es clave para una textura esponjosa y un sabor auténtico. Además, saltea las espinacas antes de añadirlas para eliminar su humedad y evitar que la masa quede empapada.
Ingredientes
- 500grharina de fuerza
- 300mlagua tibia
- 20grlevadura fresca de panadería
- 120mlaceite de oliva virgen extra
- 10grsal marina fina
- 5grazúcar moreno
- 150grespinacas frescas
- 100graceitunas Kalamata deshuesadas
- 4unidadramitas de romero fresco
- 1cucharaditaajo en polvo
- 0.5cucharaditapimienta negra molida
- 2cucharaditasal gruesa para decorar
Instrucciones Paso a Paso
En un bol grande, disuelve la levadura fresca en el agua tibia con el azúcar moreno. Deja reposar 5 minutos hasta que espume.
Añade la harina de fuerza y la sal marina fina al bol. Mezcla con una cuchara de madera hasta integrar todos los ingredientes.
Incorpora 80 ml de aceite de oliva virgen extra y amasa durante 10 minutos hasta obtener una masa elástica y suave. Si se pega, añade un poco más de harina.
Cubre el bol con un paño húmedo y deja fermentar la masa en un lugar cálido durante 1 hora o hasta que doble su tamaño.
Mientras, lava y seca las espinacas frescas. Pícalas finamente y saltéalas en una sartén con 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra durante 2 minutos. Retira y reserva.
Engrasa una bandeja de horno de 25x35 cm con aceite de oliva virgen extra. Extiende la masa fermentada sobre la bandeja, presionando con los dedos para crear hoyos característicos de la focaccia.
Distribuye las espinacas salteadas, las aceitunas Kalamata deshuesadas (cortadas por la mitad) y las ramitas de romero fresco sobre la masa. Espolvorea el ajo en polvo y la pimienta negra molida.
Vierte el resto del aceite de oliva virgen extra sobre la superficie, asegurándote de que quede bien cubierta. Deja reposar otros 20 minutos para una segunda fermentación.
Precalienta el horno a 200°C (con calor arriba y abajo). Hornea la focaccia durante 20-25 minutos o hasta que esté dorada y crujiente por encima.
Saca del horno y espolvorea sal gruesa al gusto. Deja enfriar 5 minutos antes de cortar en porciones.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de sabor, añade raspaduras de limón a la masa junto con el romero.
- Si te gusta el umami, espolvorea un poco de levadura nutricional sobre la focaccia antes de hornear.
- Sirve la focaccia tibia, acompañada de un aceite de oliva virgen extra con pimienta para mojar.
Sustituciones
- Harina de fuerza: Puedes sustituirla por una mezcla de harina de trigo normal y harina de garbanzo (70/30) para una versión más proteica. El resultado será ligeramente más denso, pero igual de sabroso.
- Aceitunas Kalamata: Si no encuentras aceitunas Kalamata, usa aceitunas negras griegas o aceitunas verdes rellenas de pimiento. El contraste salado será similar, aunque el sabor a fruta madura de las Kalamata es único.
- Romero fresco: En caso de no tener romero fresco, puedes usar 1 cucharadita de romero seco, aunque el aroma será menos intenso. También puedes probar con tomillo fresco para un toque diferente.
Errores Comunes
- La masa no sube durante la fermentación.: Verifica la temperatura del agua (debe estar tibia, no caliente) y asegúrate de que la levadura esté fresca. Si hace frío, coloca el bol cerca de una fuente de calor suave.
- La focaccia queda seca o dura.: No hornees a temperatura demasiado alta y no excedas el tiempo de cocción. Si ves que se dora demasiado rápido, cubre con papel de aluminio.
- Las espinacas dejan la masa empapada.: Saltea bien las espinacas y escúrrelas antes de añadirlas a la masa. Presiona con papel absorbente para eliminar toda el agua.
Conservación y Congelación
Para guardar la focaccia de espinacas y aceitunas Kalamata con rosemary en la nevera, colócala en un recipiente hermético o envuélvela en papel film. Durará hasta 3 días sin perder su textura, aunque es mejor calentarla ligeramente en el horno o en una sartén antes de servir para recuperar su esponjosidad. Si prefieres congelarla, corta la focaccia en porciones individuales y envuélvelas en papel film y luego en una bolsa para congelar. Puede mantenerse hasta 1 mes en el congelador. Para descongelar, déjala a temperatura ambiente durante 2 horas o calienta directamente en el horno a 180°C durante 5-10 minutos. Evita el microondas, ya que puede dejarla gomosa.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer esta focaccia sin gluten?
Sí, puedes usar una mezcla de harinas sin gluten (como harina de arroz y almidón de maíz) en la misma proporción. La textura será más densa, pero igual de sabrosa. Añade 1 cucharadita de goma xantana para mejorar la esponjosidad.
¿Puedo añadir otros ingredientes a la focaccia?
¡Por supuesto! Prueba con tomates cherry cortados por la mitad, cebolla caramelizada o pimientos asados. Asegúrate de que los ingredientes estén secos para no humedecer la masa.
¿Cómo sé si la levadura está activa?
Cuando disuelvas la levadura en agua tibia con azúcar, debe formar espuma en 5-10 minutos. Si no espuma, la levadura está caducada o el agua estaba demasiado caliente.
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