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Tortilla de Calabacín y Queso Feta: Receta de Verano Ligera y Sabrosa

La tortilla de calabacín y queso feta es el plato estrella del verano: fresca, ligera y llena de sabor mediterráneo. A diferencia de las recetas griegas con tomates secos o hierbas exóticas, esta versión es 100% adaptada a los ingredientes de tu supermercado habitual, como Mercadona o Carrefour. Con calabacín de temporada, queso feta español (sí, el que venden en cualquier superficie) y un toque de cebolla morada para dar dulzor, lograrás una tortilla esponjosa por dentro y dorada por fuera. Ideal para llevar en el tupper, servir en un picnic o disfrutar como cena rápida. Además, es baja en calorías pero alta en proteínas, perfecta para quienes buscan comer sano sin renunciar al placer.

30 minTiempo
FácilDificultad
Coste/Rac
18gProteína
280Calorías
Salteado HorneadoTécnica
Alérgenos
HuevoLácteos
Tortilla de calabacín y queso feta dorada en fuente de barro, con rodajas de calabacín visibles y trozos de queso feta blanco. Decorada con perejil fresco y servida sobre mantel de lino blanco, ideal para verano.

El Secreto de esta Receta

El truco para una tortilla de calabacín y queso feta esponjosa y jugosa está en no saltear demasiado las verduras: deben quedar tiernas pero con un punto de crujiente. Además, batir los huevos con el queso feta antes de mezclar con las verduras crea una emulsión que evita que la tortilla se seque. Y, por último, hornear en lugar de freír reduce las calorías y logra una textura uniforme sin esfuerzo.

Ingredientes

Porciones
4
Progreso0%
  • 2unidadcalabacín fresco
  • 6unidadhuevos camperos
  • 150grqueso feta en bloque
  • 1unidadcebolla morada
  • 2cucharadaaceite de oliva virgen extra
  • 1pizcasal fina
  • 0.5cucharaditapimienta negra molida
  • 1ramaperejil fresco

Instrucciones Paso a Paso

1

Precalienta el horno a 180°C (convección) y engrasa ligeramente una fuente de horno redonda (20-22 cm) con aceite de oliva.

2

Lava los calabacines y córtalos en rodajas finas (unos 3 mm) con un cuchillo afilado o una mandolina. Reserva.

3

En una sartén antiadherente, calienta 1 cucharada de aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla morada picada y sofríe 5 minutos hasta que esté transparente. Agrega los calabacines, sal y pimienta, y cocina 8-10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que estén tiernos pero sin dorar.

4

En un bol grande, bate los huevos con un tenedor hasta que estén homogéneos. Incorpora el queso feta desmenuzado (reserva un poco para decorar) y mezcla bien.

5

Vierte las verduras escurridas (si han soltado agua) en el bol con los huevos y remueve hasta integrar. Deja reposar 5 minutos para que los sabores se fusionen.

6

Vierte la mezcla en la fuente de horno y alisa la superficie con una espátula. Espolvorea el queso feta reservado por encima.

7

Hornea durante 15-18 minutos o hasta que los bordes estén dorados y el centro cuajado (puedes pinchar con un palillo para comprobar).

8

Saca del horno y deja enfriar 5 minutos. Desmolda con cuidado, decora con perejil fresco y sirve tibia o fría.

Pro-Tips del Chef

  • Para un toque extra de sabor, añade 1 cucharadita de ralladura de limón a la mezcla de huevos. Combina genial con el queso feta.
  • Si quieres una textura más crujiente, espolvorea pan rallado por encima antes de hornear.
  • Acompaña con una ensalada verde con vinagreta de mostaza para una cena veraniega completa.
  • Para un picnic, corta la tortilla en porciones y llévala fría. Aguanta perfectamente 6 horas fuera de la nevera si el ambiente no es muy caluroso.

Sustituciones

  • Queso feta: Puedes sustituirlo por queso de cabra desmenuzado, que aporta un sabor más intenso y cremoso. Reducirá ligeramente el contenido en sal, pero mantendrá la acidez característica. Si prefieres un toque más suave, usa queso fresco en trozos, aunque la textura será menos salada y más húmeda.
  • Cebolla morada: Si no tienes, usa cebolla blanca o dulce, aunque perderás el color violeta y el toque ligeramente picante. Añade 1/2 cucharadita de azúcar al sofrito para compensar la dulzor de la morada.
  • Huevos: Para una versión sin huevo, mezcla 200 g de garbanzos cocidos triturados con 1 cucharada de harina de avena y 50 ml de agua. La textura será más densa y menos esponjosa, pero igualmente sabrosa.

Errores Comunes

  • La tortilla queda aguada: Escurre bien los calabacines después de saltearlos (puedes secarlos con papel absorbente). Añade 1 cucharada extra de harina de trigo o maicena a la mezcla de huevos si ves que sueltan mucha agua.
  • Se pega al molde: Engrasa muy bien la fuente con aceite o usa papel vegetal. Deja que la tortilla se enfríe 5 minutos antes de desmoldar para que no se rompa.
  • El queso feta se queda muy salado: Remoja el queso feta en agua fría 10 minutos antes de usarlo y escúrrelo bien. Reduce la sal de la receta a la mitad.

Conservación y Congelación

Esta tortilla de calabacín y queso feta se conserva perfectamente en la nevera hasta 3 días en un recipiente hermético. Para alargar su vida útil, puedes congelarla en porciones individuales (envueltas en film transparente y luego en una bolsa de congelación) hasta 2 meses. Para descongelar, déjala en la nevera toda la noche o calienta directamente en el microondas a potencia media (sin film) durante 1-2 minutos. No recomendamos recalentarla en el horno, ya que el queso feta puede resecarse. Si la llevas en tupper, evita añadir el perejil hasta el momento de servir para que no se ponga mustio.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo hacer esta tortilla en sartén en lugar de horno?

Sí, pero el resultado será diferente. Calienta una sartén antiadherente con aceite, vierte la mezcla y cocina a fuego medio-bajo 4-5 minutos por lado, tapada. Quedará más densa y menos esponjosa que al horno.

¿Se puede hacer sin lácteos?

Sí, sustituye el queso feta por tofu desmenuzado marinado en limón y sal durante 15 minutos. El sabor será más neutro, pero la textura será similar.

¿Por qué mi tortilla no sube?

Puede deberse a que los huevos no estaban bien batidos o a que las verduras tenían mucha agua. Asegúrate de batir los huevos hasta que estén espumosos y de escurrir bien el calabacín.

¿Puedo usar calabacín congelado?

Sí, pero debe descongelarse y escurrirse muy bien (incluso secarlo con papel) para evitar que la tortilla quede aguada. El sabor puede ser ligeramente más suave que con calabacín fresco.

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