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Shakshuka de Calabaza y Garbanzos con Huevo de Pata: Desayuno Marroquí Alto en Hierro y Proteína

La Shakshuka de calabaza y garbanzos con huevo de pata es una reinvención marroquí de este clásico norteafricano, diseñada para aportar un extra de hierro y proteína en cada bocado. A diferencia de las versiones tradicionales con tomate, esta receta destaca por su base cremosa de calabaza asada y garbanzos tostados, que combinados con el huevo de pata —más rico en nutrientes que el de gallina— crean un desayuno equilibrado, saciante y lleno de sabores terrosos. Ideal para quienes buscan una receta alta en hierro y proteína sin sacrificar el sabor auténtico de la cocina marroquí. Su textura aterciopelada y su aroma a especias como comino y pimentón ahumado la convierten en una opción gourmet para empezar el día con energía.

50 minTiempo
MediaDificultad
Coste/Rac
28gProteína
420Calorías
Estofado pochadoTécnica
Alérgenos
HuevoSésamo
Sartén de hierro fundido con Shakshuka de calabaza y garbanzos con huevo de pata, base cremosa de color naranja, huevos pochados con yemas líquidas, decorada con tahini, cilantro fresco, perejil y semillas de sésamo. Plato tradicional marroquí alto en hierro y proteína.

El Secreto de esta Receta

El secreto de esta Shakshuka de calabaza y garbanzos con huevo de pata radica en el toque de tahini y limón al final, que equilibra la dulzura natural de la calabaza con un contraste ácido y cremoso. Además, asar la calabaza antes de incorporarla a la sartén intensifica su sabor caramelizado, mientras que el huevo de pata, más grande y nutritivo, aporta una textura más rica y un perfil de hierro y proteína superior. No saltees el paso del tahini, ya que es clave para lograr la autenticidad marroquí de este plato.

Ingredientes

Porciones
2
Progreso0%
  • 400grcalabaza tipo butternut
  • 200grgarbanzos cocidos
  • 2unidadhuevos de pata
  • 1unidadcebolla morada
  • 3dienteajo
  • 1unidadpimiento rojo asado
  • 1cucharaditacomino molido
  • 1cucharaditapimentón ahumado
  • 0.5cucharaditacúrcuma molida
  • 0.25cucharaditapimienta de cayena
  • 3cucharadaaceite de oliva virgen extra
  • 1cucharadatahini
  • 1cucharadajugo de limón fresco
  • 10grcilantro fresco
  • 1pizcasal marina
  • 15grperejil fresco
  • 1cucharaditasemillas de sésamo tostadas

Instrucciones Paso a Paso

1

Precalienta el horno a 200°C. Corta la calabaza butternut en cubos de 2 cm, rocía con aceite de oliva virgen extra, sal marina y pimentón ahumado. Ásala en una bandeja durante 25 minutos o hasta que esté dorada y tierna.

2

Mientras, en una sartén honda, calienta 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Añade la cebolla morada picada finamente y el ajo picado. Sofríe hasta que estén transparentes (unos 5 minutos).

3

Incorpora el pimiento rojo asado cortado en tiras, los garbanzos cocidos escurridos, comino molido, cúrcuma molida y pimienta de cayena. Cocina por 3 minutos, removiendo constantemente para integrar las especias.

4

Agrega la calabaza asada a la sartén y mezcla suavemente. Vierte 100 ml de agua caliente, tapa y deja cocinar a fuego bajo durante 10 minutos para que los sabores se fusionen.

5

Haz un hueco en la mezcla para cada huevo de pata y casca uno en cada espacio. Tapa la sartén y cocina a fuego bajo durante 8-10 minutos, hasta que las claras estén cuajadas pero las yemas sigan líquidas.

6

En un bol pequeño, mezcla el tahini con el jugo de limón fresco y 2 cucharadas de agua hasta obtener una salsa cremosa. Vierte esta mezcla sobre la shakshuka antes de servir.

7

Espolvorea con cilantro fresco, perejil fresco y semillas de sésamo tostadas. Sirve inmediatamente en la misma sartén o en platos hondos.

Pro-Tips del Chef

  • Para un toque extra de profundidad, añade 1 cucharadita de pasta de tomate seco al sofrito de cebolla y ajo.
  • Usa garbanzos de bote escurridos y enjuagados para ahorrar tiempo, pero si tienes garbanzos cocidos en casa, el resultado será más auténtico.
  • Si te sobra mezcla de calabaza y garbanzos, úsala como base para una sopa añadiendo caldo vegetal y un chorro de limón.
  • Acompaña con pan de pita integral para mojar y absorber todos los sabores.

Sustituciones

  • Huevos de pata: Puedes sustituir los huevos de pata por huevos de gallina campera, aunque el sabor será menos intenso y el contenido de hierro y proteína será menor. Si buscas una versión vegana, usa tofu firme cortado en cubos y marinado en cúrcuma y sal negra (kala namak) para simular el sabor a huevo.
  • Tahini: Si no tienes tahini, puedes reemplazarlo con yogur griego natural sin azúcar mezclado con un poco de ajo en polvo. El resultado será menos auténtico pero igual de cremoso. Evita el yogur con azúcar, ya que alterará el equilibrio de sabores.
  • Calabaza butternut: La calabaza butternut puede sustituirse por calabaza kabocha o zapallo, aunque estas últimas tienen una textura más densa. Ajusta el tiempo de asado según el tipo de calabaza para evitar que quede cruda o demasiado blanda.

Errores Comunes

  • Los huevos quedan demasiado cocidos.: Retíralos del fuego tan pronto como las claras estén cuajadas pero las yemas aún líquidas. Si prefieres yemas más cuajadas, tapa la sartén y deja reposar 2 minutos fuera del fuego.
  • La salsa queda aguada.: Cocina la mezcla de calabaza y garbanzos a fuego medio-alto sin tapar durante 5 minutos adicionales para evaporar el exceso de líquido. Añade tahini espeso para darle cuerpo.
  • Las especias dominan el sabor.: Tuesta ligeramente las especias en seco (comino, pimentón, cúrcuma) en la sartén antes de añadir los líquidos para potenciar su aroma sin amargor. Usa solo ½ cucharadita de pimienta de cayena si prefieres un toque menos picante.

Conservación y Congelación

Para guardar esta Shakshuka de calabaza y garbanzos con huevo de pata, deja que se enfríe completamente a temperatura ambiente. Transfiere a un recipiente hermético y refrigera hasta 3 días. No congeles el plato con los huevos pochados, ya que la textura de las yemas se resentirá. Si deseas congelar, hazlo solo con la base de calabaza y garbanzos (sin huevos) en un recipiente apto para congelador, donde durará hasta 1 mes. Para recalentar, calienta la base en una sartén a fuego bajo y añade huevos frescos de pata en el momento de servir. Si has guardado la shakshuka completa en la nevera, recalienta a fuego suave sin tapar para evitar que los huevos se pasen.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Por qué usar huevo de pata en lugar de huevo de gallina?

El huevo de pata es más grande, con una yema más cremosa y un sabor más intenso. Además, contiene más hierro, proteína y vitamina B12, lo que lo hace ideal para recetas como esta Shakshuka alta en hierro y proteína.

¿Puedo hacer esta receta en una airfryer?

Sí, puedes asar la calabaza en la airfryer a 180°C durante 15-20 minutos, pero la shakshuka en sí debe cocinarse en una sartén para controlar mejor la cocción de los huevos.

¿Esta receta es apta para celíacos?

Sí, esta Shakshuka de calabaza y garbanzos con huevo de pata es sin gluten, siempre que te asegures de que los garbanzos y las especias no hayan estado en contacto con harinas contaminadas.

¿Cómo puedo aumentar el contenido de hierro en esta receta?

Además de los huevos de pata y garbanzos, puedes añadir espinacas frescas al sofrito o espolvorear semillas de calabaza tostadas al servir. El tahini también aporta hierro, así que no lo omitas.

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