Shakshuka de Calabacín y Feta con Pan de Pita Integral: Desayuno Israelí Alta en Proteína
La shakshuka de calabacín y feta es una reinvención israelí de este clásico norteafricano, donde el calabacín aporta un toque fresco y ligero a la salsa de tomate, mientras el queso feta desmenuzado añade un contraste salado y cremoso. Esta versión alta en proteína (gracias a los huevos y el feta) y servida con pan de pita integral es ideal para un desayuno saciante o un brunch nutritivo. A diferencia de las recetas tradicionales, aquí el calabacín se asusta en la sartén para mantener su textura firme, evitando que se deshaga en la cocción. Perfecta para quienes buscan una opción vegetariana, sin gluten (si se omite el pan) y llena de sabores mediterráneos.

El Secreto de esta Receta
El secreto para que esta shakshuka de calabacín y feta destaque es saltear el calabacín aparte antes de mezclarlo con la salsa de tomate. Esto evita que suelte agua y se convierta en un puré, manteniendo su textura crujiente y un sabor más concentrado. Además, añadir el queso feta al final (no durante la cocción) preserva su cremosidad y evita que se derrita por completo.
Ingredientes
- 1unidadcalabacín fresco
- 400gtomates triturados
- 0.5unidadcebolla morada
- 2dienteajo
- 1cucharaditapimentón dulce
- 0.5cucharaditacomino molido
- 0.25cucharaditapimienta de cayena
- 4unidadhuevos camperos
- 100gqueso feta
- 2cucharadaaceite de oliva virgen extra
- 2unidadpan de pita integral
- 10gperejil fresco
- 1pizcasal marina
- 1pizcapimienta negra
Instrucciones Paso a Paso
En una sartén grande y honda, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla morada y los ajos, y sofríe durante 3 minutos hasta que estén transparentes.
Incorpora el calabacín en medias lunas y saltéalo a fuego alto durante 4 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que esté ligeramente dorado pero aún firme. Retíralo y reserva.
En la misma sartén, añade los tomates triturados, el pimentón dulce, el comino, la pimienta de cayena (si usas), sal y pimienta. Cocina a fuego medio-bajo durante 8 minutos, hasta que la salsa espese ligeramente.
Vuelve a agregar el calabacín salteado a la salsa de tomate y mezcla bien. Crea 4 pequeños huecos en la mezcla con una cuchara y casca un huevo campero en cada uno.
Tapa la sartén y cocina a fuego bajo durante 6-8 minutos, o hasta que las claras estén cuajadas pero las yemas sigan líquidas.
Espolvorea el queso feta desmenuzado por encima y decora con perejil fresco. Sirve inmediatamente con el pan de pita integral tostado o calentado.
Para un toque extra, puedes rociar un hilo de aceite de oliva virgen extra por encima antes de servir.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque ahumado, añade 1 cucharadita de pimentón ahumado junto al pimentón dulce.
- Si prefieres una versión más ligera, usa huevos de codorniz (2 por persona) y reduce el tiempo de cocción a 4-5 minutos.
- Acompaña con aceitunas negras y un chorrito de limón para realzar los sabores mediterráneos.
- Para un brunch elegante, sirve en una sartén de hierro fundido directamente en la mesa.
Sustituciones
- Calabacín: Puedes sustituirlo por berenjena en cubos, pero debes salarla y dejarla reposar 15 minutos para eliminar el amargor. La textura será más esponjosa y el sabor más intenso.
- Queso feta: Usa queso de cabra desmenuzado para un perfil más ácido y cremoso. Reduce la cantidad a 80 g ya que su sabor es más potente.
- Pan de pita integral: Para una versión sin gluten, reemplázalo por tortillas de maíz o pan de garbanzo. El contraste de sabores será diferente pero igualmente delicioso.
Errores Comunes
- El calabacín queda aguado: Saltea el calabacín a fuego alto y en pequeñas cantidades para que no suelte agua. Si ya está cocinado, retíralo de la sartén y sécalo con papel de cocina antes de mezclarlo con la salsa.
- Los huevos se cuajan demasiado: Baja el fuego al mínimo una vez añadidos los huevos y tapa bien la sartén. Si las claras se cuajan antes, retira la sartén del fuego y deja que el calor residual termine de cocinarlos.
- La salsa de tomate queda líquida: Cocina los tomates a fuego lento durante más tiempo (10-12 min) o añade 1 cucharadita de tomate concentrado para espesarla sin alterar el sabor.
Conservación y Congelación
Esta shakshuka de calabacín y feta se conserva bien en la nevera durante hasta 2 días si la guardas en un recipiente hermético, pero sin los huevos (ya que estos no aguantan bien recocidos). Para conservar la receta completa, prepara la salsa de calabacín y tomate por separado y añade los huevos frescos al momento de recalentar. No congeles la shakshuka con huevos, ya que la textura de estos se volverá gomosa. La salsa (sin huevos) sí puede congelarse hasta 1 mes en un recipiente apto para congelador. Para recalentar, calienta la salsa a fuego bajo y añade los huevos frescos como en la receta original. El pan de pita integral es mejor tostarlo en el momento de servir para mantener su textura crujiente.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer esta shakshuka en una olla express?
Sí, pero con ajustes. Saltea el calabacín y la cebolla en modo 'sofrito', añade el resto de ingredientes (excepto huevos y feta) y cocina a presión 5 minutos. Luego, abre la olla, haz los huecos y añade los huevos. Tapa sin presión y deja cuajar 6-8 minutos.
¿Cómo hago para que el feta no se derrita del todo?
Añade el feta desmenuzado solo al final, cuando los huevos ya estén casi cuajados. Así mantendrá su forma y textura cremosa sin fundirse por completo.
¿Puedo usar calabacín congelado?
Sí, pero debe descongelarse y escurrirse muy bien antes de saltearlo, ya que suelta mucha agua. Seca los trozos con papel de cocina para evitar una salsa aguada.
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