Roscos de Vino: Dulce Típico Andaluz para el Desayuno o la Merienda
Los roscos de vino son un clásico andaluz que no puede faltar en tu recetario de desayunos o meriendas. Este dulce tradicional, aromatizado con vino blanco y un toque de anís, se prepara en un santiamén con ingredientes que ya tienes en tu despensa. A diferencia de otras versiones, esta receta prescinde del horno y se fríe a la perfección, logrando una textura crujiente por fuera y esponjosa por dentro. Ideal para acompañar con un café o un chocolate caliente, los roscos de vino andaluz son el postre casero que todos amarán.

El Secreto de esta Receta
El secreto para unos roscos de vino andaluz perfectos está en la temperatura del aceite y el reposo de la masa. El aceite debe estar caliente pero no humeante (unos 170°C) para que las rosquillas no se quemen por fuera y queden crudas por dentro. Además, dejar reposar la masa 10 minutos antes de freír permite que la levadura actúe, dando como resultado una textura esponjosa y ligera. Usa vino blanco seco para un sabor más auténtico y equilibrado.
Ingredientes
- 250gharina de trigo común
- 100gazúcar blanco
- 100mlvino blanco seco
- 100mlaceite de oliva suave
- 2unidadhuevo grande
- 1cucharaditaanís en grano
- 1cucharaditalevadura química en polvo
- 1cucharaditaralladura de limón
- 0.5pizcasal fina
- 500mlaceite de girasol
Instrucciones Paso a Paso
En un bol grande, mezcla el vino blanco, el aceite de oliva y el azúcar. Remueve hasta que el azúcar se disuelva por completo.
Añade los huevos uno a uno, batiendo bien después de cada uno. Incorpora la ralladura de limón y el anís en grano, y mezcla hasta integrar.
En otro bol, tamiza la harina de trigo con la levadura y la sal. Añade esta mezcla a la preparación líquida poco a poco, removiendo con una cuchara de madera hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. La masa debe quedar espesa pero manejable.
Deja reposar la masa durante 10 minutos a temperatura ambiente. Esto ayudará a que la levadura actúe y la masa quede más esponjosa.
Calienta el aceite de girasol en una sartén honda a fuego medio. Para comprobar si está listo, echa un trocito de masa: si sube rápidamente a la superficie, el aceite está a la temperatura correcta.
Con ayuda de dos cucharas o una manga pastelera, forma rosquillas con la masa y fríelas en el aceite caliente. No las amontones: fríe 3 o 4 rosquillas a la vez para que se doren uniformemente.
Dales la vuelta a las rosquillas a mitad de cocción para que se frían por ambos lados. Retíralas cuando estén doradas (unos 2-3 minutos por lado) y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Espolvorea azúcar por encima al servir si deseas un toque extra de dulzor.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque especial, añade 1 cucharadita de canela en polvo a la masa junto con la harina.
- Si quieres rosquillas más ligeras, puedes hornearlas a 180°C durante 12-15 minutos, aunque la versión frita es la tradicional.
- Usa un cortapastas redondo para dar forma a las rosquillas y que queden todas iguales.
Sustituciones
- Vino blanco seco: Puedes sustituirlo por zumo de naranja natural, aunque el sabor será más cítrico y menos aromático. Reduce la cantidad a 80 ml y añade 1 cucharadita de esencia de vainilla para compensar la falta de profundidad del vino.
- Anís en grano: Si no tienes anís en grano, usa 1 cucharadita de anís en polvo o 1 cucharada de licor de anís. El sabor será más intenso, así que ajusta la cantidad a tu gusto.
- Huevo: Para una versión sin huevo, sustituye cada huevo por 1 cucharada de semillas de lino molidas mezcladas con 3 cucharadas de agua. Deja reposar 5 minutos hasta que espese. La textura será ligeramente más densa.
Errores Comunes
- Las rosquillas se deshacen al freír.: Esto ocurre si la masa está demasiado líquida. Añade 1 o 2 cucharadas más de harina hasta que la masa tenga una consistencia espesa y moldeable. También asegúrate de que el aceite esté a la temperatura correcta.
- Quedan crudas por dentro.: Baja el fuego ligeramente y fríe las rosquillas un poco más de tiempo, dándoles la vuelta con cuidado. Si el aceite está demasiado caliente, se doran rápido por fuera pero no se cocinan bien.
- No suben ni quedan esponjosas.: Verifica que la levadura esté fresca y que no haya caducado. Además, no amases demasiado la masa para no activar el gluten en exceso, lo que endurecería la textura.
Conservación y Congelación
Los roscos de vino andaluz se conservan muy bien a temperatura ambiente durante 2 o 3 días si los guardas en un recipiente hermético, separados por papel de horno para que no se peguen. Si prefieres alargar su durabilidad, puedes guardarlos en la nevera hasta 5 días, aunque perderán algo de su textura crujiente. Para congelar, colócalos en una bolsa apta para congelador, separados por capas de papel film, y guárdalos hasta 1 mes. Para consumirlos, descongélalos a temperatura ambiente (unos 30-40 minutos) y caliéntalos ligeramente en el microondas o en una sartén con un poco de aceite para recuperar su crujiente. Evita congelarlos espolvoreados con azúcar, ya que esta se derretirá al descongelar.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo usar vino tinto en lugar de blanco?
No se recomienda, ya que el vino tinto aporta un sabor más fuerte y amargo que puede no combinar bien con el dulzor del postre. El vino blanco seco es el ideal para esta receta.
¿Cómo puedo hacer rosquillas más pequeñas?
Puedes usar una cuchara pequeña o una manga pastelera con boquilla fina para formar rosquillas más diminutas. Reduce el tiempo de fritura a 1-2 minutos por lado para que no se quemen.
¿Puedo reutilizar el aceite de freír?
Sí, pero cuélalo bien para eliminar restos de masa y guárdalo en un recipiente oscuro y hermético. No lo reutilices más de 2 veces, ya que puede afectar al sabor y a la calidad de los alimentos.
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