Morilla con Patatas a la Riojana: Receta de Temporada con Trufa Silvestre
La morilla con patatas a la riojana es un plato de temporada que combina el sabor terroso de las morillas frescas con la robustez de las patatas cocinadas al estilo riojano, realzado por el aroma único de la trufa silvestre. Esta receta, típica de las zonas rurales de La Rioja y Castilla y León, es perfecta para aprovechar los productos de temporada en primavera, cuando las morillas brotan en los bosques españoles. A diferencia de otras recetas con setas, aquí la patata a la riojana se cocina lentamente con ajo, cebolla y un toque de pimentón dulce, creando una base cremosa que absorbe el sabor de las morillas. El toque final de trufa silvestre elevará este plato a un nivel gourmet sin perder su esencia casera y accesible.

El Secreto de esta Receta
El secreto de esta morilla con patatas a la riojana está en el pimiento choricero y la trufa silvestre. El choricero aporta un dulzor profundo que equilibra el sabor terroso de las morillas, mientras que la trufa, añadida al final del cocinado, conserva su aroma intenso sin perderse en la cocción. No la añadas antes, ya que el calor prolongado la amargaría. Además, usar patatas para cocer (como la Monalisa o Kennebec) garantiza que se deshagan ligeramente, creando una textura cremosa que absorbe todos los sabores.
Ingredientes
- 300grmorillas frescas
- 800grpatatas para cocer
- 1unidadcebolla blanca
- 3unidaddientes de ajo
- 1unidadpimiento choricero seco
- 1cucharaditapimentón dulce de La Vera
- 500mlcaldo de verduras casero
- 4cucharadaaceite de oliva virgen extra
- 5grtrufa silvestre rallada
- 1cucharaditasal gruesa
- 2ramaperejil fresco
- 100mlvino blanco
Instrucciones Paso a Paso
Limpia las morillas frescas con un paño húmedo para eliminar la tierra. Corta las más grandes por la mitad y déjalas enteras si son pequeñas. Reserva en un bol con agua fría y un chorrito de vino blanco para que no se oxiden.
Pela las patatas para cocer y córtalas en trozos grandes e irregulares (tipo patata panadera). Pica finamente la cebolla blanca y los dientes de ajo. Remoja el pimiento choricero en agua caliente durante 10 minutos para ablandarlo.
En una cazuela de barro o olla ancha, calienta el aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Añade la cebolla y el ajo picados, y sofríe hasta que estén transparentes (unos 5 minutos). Agrega el pimentón dulce de La Vera y remueve rápido para que no se queme.
Incorpora las patatas a la cazuela y rehoga 2 minutos. Vierte el caldo de verduras casero (que cubra las patatas) y añade el pimiento choricero escurrido y sin semillas. Sube el fuego hasta que hierva, luego baja a fuego lento y cocina tapado 20 minutos.
Pasado ese tiempo, añade las morillas escurridas (guarda el agua del remojo) y cocina otros 10 minutos. Si el guiso queda muy espeso, añade un poco del agua de remojo de las morillas (previamente colada).
Rectifica de sal gruesa y prueba el punto de las patatas (deben estar tiernas pero enteras). Apaga el fuego y añade la trufa silvestre rallada, mezclando con suavidad para que libere su aroma.
Deja reposar 5 minutos antes de servir. Espolvorea perejil fresco picado por encima y acompaña con pan rústico para mojar.
Pro-Tips del Chef
- Si encuentras morillas muy grandes, córtalas en trozos uniformes para que se cocinen al mismo tiempo que las patatas.
- Para un toque extra de profundidad, tuesta ligeramente el pimentón en una sartén sin aceite antes de añadirlo al sofrito.
- Si no tienes cazuela de barro, usa una olla de fondo grueso para distribuir bien el calor y evitar que se pegue.
- Acompaña con huevos fritos para añadir proteína y convertirlo en un plato único.
Sustituciones
- Morillas frescas: Si no encuentras morillas frescas, usa morillas deshidratadas (remojadas en agua tibia 30 minutos). El sabor será más concentrado, pero la textura será menos jugosa. Reduce el caldo en 100 ml para compensar el líquido extra.
- Trufa silvestre rallada: Sustituye por aceite de oliva con aroma de trufa (1 cucharada). Añádelo al final, igual que la trufa fresca, para no alterar el punto de cocción. El sabor será menos intenso pero igualmente aromático.
- Pimiento choricero: Puedes usar 1 cucharada de tomate concentrado mezclado con 1/2 cucharadita de pimentón dulce. El resultado será menos dulce, pero mantendrá el color y el cuerpo del guiso.
Errores Comunes
- Las patatas se deshacen demasiado.: Usa patatas para cocer enteras y de tamaño similar y vigila el tiempo de cocción (20 minutos desde que hierve). Si se pasan, añade patatas nuevas troceadas para dar cuerpo.
- El guiso queda agrio por las morillas.: Lava bien las morillas antes de usarlas y cámbiale el agua de remojo una vez. Si persiste, añade 1/2 cucharadita de azúcar al guiso para equilibrar.
- La trufa no se nota.: Ralla la trufa justamente antes de usarla y añádela fuera del fuego. Si usas trufa en aceite, calienta el aceite ligeramente antes de incorporarlo para potenciar su aroma.
Conservación y Congelación
Para guardar este plato en la nevera, deja que se enfríe completamente y transfiere a un recipiente hermético. Conservará su sabor hasta 3 días, aunque la textura de las patatas puede volverse más blanda. Para congelar, hazlo en porciones individuales en bolsas aptas para congelador, eliminando el aire. Durará hasta 2 meses. Al descongelar, calienta a fuego lento con un chorrito de caldo o agua, sin hervir fuerte, para que las morillas no se endurezcan. No congeles el perejil fresco: añádelo al servir. Si el guiso queda muy espeso al recalentar, agrega un poco de caldo o agua caliente y remueve bien.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Dónde puedo comprar morillas frescas en España?
Las morillas frescas se encuentran en mercados locales y supermercados como Mercadona o Carrefour durante la temporada (marzo a mayo). También en tiendas especializadas en setas o ferias gastronómicas. Si no es temporada, opta por morillas deshidratadas en secciones de conservas o gourmet.
¿Puedo usar otro tipo de setas en esta receta?
Sí, pero el resultado será distinto. Las senderuelas o níscalos son buenas alternativas, aunque su sabor es menos intenso. Evita setas de cultivo como champiñones, ya que no aportan el toque terroso característico de las morillas.
¿Cómo sé si las morillas están en mal estado?
Las morillas frescas deben tener un color beige claro o dorado, sin manchas oscuras ni olor agrio. Desecha cualquier ejemplares blandos, viscosos o con moho. Si al cortarlas el interior está negro o huele a podrido, no las uses.
¿Puedo preparar este plato en olla rápida?
Sí, pero reduce el tiempo de cocción a 10 minutos una vez alcance presión. No añadas las morillas hasta el final, ya que se cocinarían demasiado. Usa la función de cocción lenta para los últimos 5 minutos con la trufa.
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