Crema de Espinacas con Tostadas de Ajonjolí: Receta Cremosa y Nutritiva en 20 Minutos
La crema de espinacas es un clásico reconfortante que, con un toque de ajonjolí tostado, se convierte en un plato lleno de nutrientes esenciales y un contraste de texturas irresistible. Esta versión optimizada para ollas rápidas o sartenes te permite disfrutar de un plato vegetariano alto en hierro sin sacrificar el sabor. Perfecta para días ocupados, esta receta es económica, fácil de digerir y se adapta a dietas sin gluten o sin lácteos con sencillos ajustes. Además, su preparación en 20 minutos la hace ideal para incluir en tu menú semanal de comida saludable.

El Secreto de esta Receta
El secreto para una crema de espinacas perfecta está en el sofrito lento de la cebolla y el ajo, que desarrolla su dulzor natural y profundiza el sabor. No hiervas la crema a fuego fuerte después de añadir la nata, ya que podría cortarse. Usar patatas como espesante natural evita la harina y aporta una textura aterciopelada. Y no olvides tostar el ajonjolí en las tostadas: así libera su aroma nutty y añade un crunch adictivo.
Ingredientes
- 500grespinacas frescas
- 1unidadcebolla blanca
- 2dienteajo
- 2unidadpatatas medianas
- 500mlcaldo vegetal
- 100mlnata para cocinar
- 30grsemillas de ajonjolí
- 2cucharadaaceite de oliva virgen extra
- 1pizcasal marina
- 0.5cucharaditapimienta negra
- 0.25cucharaditanuez moscada
- 4rebanadapan integral sin gluten
Instrucciones Paso a Paso
Lava bien las espinacas y escúrrelas. Pela y corta en cubos pequeños las patatas. Pica finamente la cebolla y el ajo.
En una olla a fuego medio, calienta el aceite de oliva y sofríe la cebolla y el ajo hasta que estén transparentes (unos 3 minutos).
Añade las patatas y rehoga 2 minutos más. Vierte el caldo vegetal, tapa y cocina a fuego medio-alto durante 10 minutos o hasta que las patatas estén tiernas.
Incorpora las espinacas y cocina 2 minutos adicionales hasta que se reduzcan. Retira del fuego y tritura con una batidora hasta obtener una textura cremosa.
Vuelve a poner la crema a fuego bajo, añade la nata para cocinar, nuez moscada, sal y pimienta. Remueve bien y cocina 2 minutos más.
Mientras, tuesta las rebanadas de pan y espolvorea semillas de ajonjolí por encima. Calienta en el horno o en una sartén sin aceite hasta que el ajonjolí esté dorado.
Sirve la crema de espinacas caliente, acompañada de las tostadas de ajonjolí. Decora con un hilo de aceite de oliva y más semillas si deseas.
Pro-Tips del Chef
- Añade un chorrito de zumo de limón al servir para realzar los sabores y aportar frescura.
- Para un extra de proteína, incorpora garbanzos cocidos al triturar la crema.
- Si usas espinacas congeladas, escúrrelas muy bien para evitar una crema aguada.
Sustituciones
- Nata para cocinar: Puedes sustituirla por leche de coco para una versión vegana. El sabor será ligeramente más dulce y exótico, pero la textura seguirá siendo cremosa. Si prefieres menos grasa, usa yogur griego natural sin azúcar, aunque la crema quedará un poco más líquida.
- Semillas de ajonjolí: Si no tienes ajonjolí, usa pipas de girasol tostadas o almendras fileteadas. Las pipas aportan un sabor más terroso, mientras que las almendras añaden un toque crujiente y ligeramente dulce.
- Pan integral sin gluten: Cualquier pan de tu elección funciona, pero para mantener la receta sin gluten, asegúrate de que el pan esté certificado. También puedes usar tortitas de maíz para un extra de sabor.
Errores Comunes
- La crema queda líquida.: Cocina las patatas 2 minutos más antes de añadir las espinacas para que suelten más almidón. Si ya está lista, tritura una patata cocida adicional y mézclala para espesar.
- El ajonjolí se quema al tostar.: Tuesta las semillas a fuego bajo y remueve constantemente. Si usas el horno, vigílalas cada 2 minutos para evitar que se doren en exceso.
- La crema sabe a hierba amarga.: Blanquea las espinacas sumergiéndolas en agua hirviendo 1 minuto antes de usarlas. Esto elimina el exceso de oxalatos y suaviza su sabor.
Conservación y Congelación
Para guardar la crema de espinacas, déjala enfriar completamente y transfiérela a un recipiente hermético. En la nevera, se conserva hasta 3 días. Si la textura se espesa demasiado, añade un poco de caldo o agua al calentarla. Para congelar, coloca la crema en porciones individuales en bolsas o recipientes aptos para congelador, dejando un espacio de 2 cm para la expansión. Durará hasta 2 meses. Para descongelar, déjala en la nevera toda la noche y calienta a fuego bajo, removiendo ocasionalmente. Las tostadas de ajonjolí no se conservan bien una vez preparadas, así que es mejor hacerlas frescas en el momento de servir.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo hacer esta crema de espinacas sin lácteos?
Sí, sustituye la nata por leche de coco o crema de anacardos. Ambas opciones mantendrán la cremosidad y son aptas para dietas veganas.
¿Es apta para dietas keto?
La receta original no es keto por las patatas y el pan. Para adaptarla, elimina las patatas y usa coliflor como espesante, y sustituye el pan por tortitas de almendra.
¿Puedo usar espinacas baby?
¡Por supuesto! Las espinacas baby son más tiernas y no requieren blanqueado. Añádelas directamente al sofrito y cocina 1 minuto menos.
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