Cazuela de Mariscos a la Chilena: Guiso de Almejas, Mejillones y Choritos con Vino Blanco y Cilantro
La cazuela de mariscos a la chilena es un guiso costero que captura la esencia del Pacífico en cada cucharada. A diferencia de las versiones tradicionales que usan caldo de pescado o cerveza, esta receta destaca por su base de vino blanco y un toque fresco de cilantro picado, que realza el sabor natural de las almejas, mejillones y choritos (o choros). Perfecta para reuniones familiares o una cena especial, este plato es rico en proteínas, bajo en grasas y lleno de sabores auténticos. Aprende a prepararla con ingredientes accesibles y una técnica infalible para que los mariscos queden tiernos y jugosos.

El Secreto de esta Receta
El secreto de esta cazuela de mariscos chilena está en el vino blanco seco y el cilantro fresco. El vino no solo aporta acidez para equilibrar la dulzura de los mariscos, sino que su alcohol ayuda a extraer los sabores más profundos de las almejas y mejillones. El cilantro, añadido al final, realza la frescura del plato sin cocinarse, evitando que amargue. Nunca hiervas los mariscos a fuego fuerte, ya que se endurecen; el calor suave garantiza una textura tierna y jugosa.
Ingredientes
- 500gralmejas frescas
- 500grmejillones frescos
- 400grchoritos (choros) frescos
- 1unidadcebolla morada
- 1unidadpimiento rojo
- 4dienteajo
- 2ramaapio
- 1unidadzanahoria
- 250mlvino blanco seco
- 500mlcaldo de mariscos
- 200grtomate triturado
- 1manojocilantro fresco
- 2hojalaurel
- 1cucharaditapimienta negra
- 1cucharaditacomino molido
- 30mlaceite de oliva virgen extra
- 1unidadlimón
- 1cucharadasal gruesa
Instrucciones Paso a Paso
Limpia los mariscos: enjuaga las almejas, mejillones y choritos bajo agua fría, frotándolos con un cepillo para eliminar impurezas. Descarte cualquier marisco abierto que no se cierre al golpearlo suavemente. Reserva en un bol con agua y sal gruesa durante 20 minutos para que suelten arena.
Prepara el sofrito: en una olla grande, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Agrega la cebolla morada picada finamente, el pimiento rojo en cubos, el ajo picado, el apio y la zanahoria en rodajas. Sofríe por 8 minutos hasta que las verduras estén tiernas.
Añade las especias: incorpora el tomate triturado, el comino molido, la pimienta negra y las hojas de laurel. Cocina por 3 minutos para integrar los sabores.
Vierte los líquidos: agrega el vino blanco y deja reducir a la mitad. Luego, añade el caldo de mariscos y lleva a ebullición.
Cocina los mariscos: sumerge las almejas y los mejillones en el caldo. Tapa la olla y cocina a fuego medio por 8 minutos. Luego, agrega los choritos y cocina por 5 minutos más, hasta que todos los mariscos estén abiertos (descarte los que no se abran).
Termina con frescura: apaga el fuego y agrega el cilantro fresco picado y el jugo de limón. Deja reposar 5 minutos antes de servir.
Sirve caliente: reparte la cazuela de mariscos a la chilena en platos hondos, acompañada de pan fresco o arroz blanco para absorber el delicioso caldo.
Pro-Tips del Chef
- Para un toque extra de sabor, añade 1 cucharadita de azafrán al caldo junto con el vino blanco.
- Si prefieres un caldo más espeso, disuelve 1 cucharada de maicena en un poco de agua fría y agrégala al final de la cocción.
- Acompaña con pan de centeno tostado para absorber el caldo o arroz basmati para una versión más ligera.
Sustituciones
- Vino blanco seco: Puedes reemplazarlo con jugo de limón diluido en agua (50% cada uno), aunque el resultado será menos complejo. Evita el vinagre, ya que su acidez es demasiado fuerte y alterará el sabor del caldo.
- Choritos: Si no encuentras choritos, usa almejas de concha dura o ostras. Las almejas aportan un sabor más terroso, mientras que las ostras darán un toque cremoso al caldo.
- Cilantro fresco: Sustituye por perejil fresco si no te gusta el cilantro. El perejil tiene un sabor más suave pero complementa bien los mariscos. Evita el cilantro en polvo, ya que pierde su frescura.
Errores Comunes
- Mariscos arenosos: Remoja los mariscos en agua con sal durante al menos 20 minutos antes de cocinarlos. Cambia el agua una vez si ves mucha arena en el fondo. Esto garantiza que queden limpios.
- Mariscos que no se abren: No fuerces la cocción de los mariscos que no se abren. Desecha cualquier marisco cerrado después de cocinar, ya que puede estar en mal estado. Verifica que estén frescos antes de empezar.
- Caldo aguado: Reduce el vino blanco a la mitad antes de añadir el caldo para concentrar sabores. Usa caldo de mariscos casero o de alta calidad para evitar un sabor diluido.
Conservación y Congelación
Para guardar la cazuela de mariscos a la chilena en la nevera, deja que se enfríe completamente y transfiere a un recipiente hermético. Consérvala por un máximo de 2 días, ya que los mariscos pueden volverse duros o perder sabor. Si deseas congelar, retira los mariscos de sus conchas y guárdalos en un recipiente apto para congelador con algo de caldo. La cazuela congelada dura hasta 1 mes, pero ten en cuenta que la textura de los mariscos puede cambiar ligeramente. Para descongelar, deja el recipiente en la nevera toda la noche y recalienta a fuego lento sin hervir. Nunca congeles los mariscos en sus conchas, ya que pueden romperse y liberar arena.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo usar mariscos congelados para esta receta?
Sí, pero descongélalos completamente en la nevera antes de usarlos y enjuágalos bien para eliminar cualquier resto de hielo o conservantes. Los mariscos congelados pueden ser menos sabrosos, así que compensa con más especias o un chorrito de limón extra.
¿Cómo sé si los mariscos están frescos?
Los mariscos frescos deben oler a mar limpio (no a amoníaco o podrido), tener conchas cerradas o que se cierran al tocarlas y carne firme. Si al cocinarlos no se abren, no los consumas.
¿Puedo preparar esta cazuela en una olla a presión?
Sí, pero reduce el tiempo de cocción a 5-7 minutos una vez que la olla alcance presión. Ten cuidado al abrirla, ya que los mariscos pueden desprender líquido caliente.
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