Pollo al Horno con Patatas y Cebolla Asada: Receta de la Abuela, Jugosa y Fácil
El pollo asado al horno es uno de esos platos que nunca fallan y que evocan recuerdos de hogar. Esta receta se centra en conseguir un pollo jugoso con una piel dorada y crujiente, acompañado de unas patatas y cebollas que se confitan en los propios jugos del pollo, adquiriendo una textura y un sabor inigualables. Es una comida completa, nutritiva y muy económica que gusta a toda la familia. La clave está en una preparación sencilla pero meticulosa, respetando los tiempos de horneado y usando un buen majado de especias y hierbas. Olvídate de los pollos secos y las patatas insípidas; con esta guía paso a paso, dominarás el arte de un asado perfecto.
Información Básica

El Secreto de esta Receta
El secreto definitivo para una piel de pollo crujiente y una carne jugosa es doble: primero, secar la piel del pollo meticulosamente con papel de cocina antes de hornear. Segundo, y más importante, dejar reposar la carne fuera del horno al menos 10 minutos después de asarla. Esto evita que los jugos se escapen al cortarla, resultando en una textura increíblemente tierna y suculenta. El bañado constante con sus propios jugos durante el asado es lo que marca la diferencia con un pollo seco.
Ingredientes
- 1unidadpollo entero
- 4unidadpatata grande para asar
- 2unidadcebolla grande
- 1unidadcabeza de ajos
- 150mlvino blanco seco
- 80mlaceite de oliva virgen extra
- 2unidadramita de romero fresco
- 3unidadramita de tomillo fresco
- 1cucharaditapimentón dulce
- 2cucharaditassal gruesa
- 1cucharaditapimienta negra recién molida
Instrucciones Paso a Paso
Precalienta el horno a 200°C con calor arriba y abajo.
Limpia el pollo por dentro y por fuera, retirando posibles restos de plumas y el exceso de grasa. Sécalo muy bien con papel de cocina. Cuanto más seco esté, más crujiente quedará la piel.
Prepara el majado: en un mortero, machaca los dientes de ajo pelados (reserva 2 dientes) con la sal gruesa, la pimienta negra y el pimentón dulce. Añade las hojas de una ramita de romero y dos de tomillo y maja un poco más. Incorpora la mitad del aceite de oliva virgen extra y mezcla hasta formar una pasta.
Unta el pollo entero con esta pasta de especias, masajeándolo bien por toda la superficie y también por debajo de la piel de la pechuga, con cuidado de no romperla. Introduce los dientes de ajo reservados y las ramitas de hierbas restantes dentro de la cavidad del pollo.
Pela las patatas y las cebollas. Corta las patatas en trozos grandes y las cebollas en cuartos. Colócalas en una fuente de horno amplia.
Riega las verduras con el resto del aceite de oliva virgen extra, una pizca de sal y pimienta. Remueve bien para que se impregnen.
Coloca el pollo encima de la cama de patatas y cebolla, con la pechuga hacia arriba.
Introduce la fuente en el horno a media altura. Hornea durante 20 minutos a 200°C para que la piel comience a dorarse.
Pasado ese tiempo, baja la temperatura del horno a 180°C. Vierte el vino blanco en la fuente, alrededor del pollo (no sobre él para no reblandecer la piel).
Hornea durante 50-60 minutos más. El tiempo total dependerá del tamaño del pollo. La regla de oro es calcular unos 45-50 minutos por kilo. Sabrás que está listo cuando al pinchar la parte más gruesa del muslo, los jugos salgan claros y la piel esté dorada y crujiente.
Durante el horneado, cada 20 minutos, abre el horno y baña el pollo con los jugos de la fuente usando una cuchara. Esto lo mantendrá increíblemente jugoso. Si ves que las patatas o el pollo se doran demasiado rápido, cúbrelos con papel de aluminio.
Una vez asado, retira el pollo del horno y déjalo reposar sobre una tabla de cortar durante 10-15 minutos antes de trincharlo. Este paso es fundamental para que los jugos se redistribuyan por toda la carne y quede más jugosa.
Mientras el pollo reposa, remueve las patatas y la cebolla en la fuente para que se impregnen bien de los jugos del asado. Si quieres una salsa más espesa, puedes poner la fuente directamente sobre el fuego y reducir el líquido durante un par de minutos.
Trincha el pollo y sírvelo acompañado de las patatas y la cebolla asada, regado con la salsa de la fuente.
Ingredientes y Sustituciones
- Vino blanco:Caldo de pollo o de verduras, o simplemente agua con un chorrito de zumo de limón.
- Pimentón dulce:Pimentón picante para un toque más atrevido, o una mezcla de cúrcuma y comino para un perfil de sabor diferente.
- Patatas:Boniatos, zanahorias o chirivías, que también se caramelizan maravillosamente durante el asado.
Errores Comunes
- No secar el pollo antes de hornearlo.La humedad es el enemigo de una piel crujiente. Seca el pollo a conciencia con papel de cocina por dentro y por fuera.
- Cortar el pollo nada más sacarlo del horno.Es el error más común. La carne necesita reposar para que sus fibras se relajen y retengan los jugos. Si lo cortas de inmediato, se escapará todo el líquido y quedará seco.
- Poner las patatas en trozos demasiado pequeños.Los trozos deben ser grandes y de tamaño similar para que se cocinen de manera uniforme y no se deshagan durante el largo horneado.
Conservación y Congelación
El pollo asado sobrante es un tesoro. Una vez frío, desmenúzalo o guárdalo en trozos en un recipiente hermético en la nevera, donde se conservará perfectamente hasta 4 días. Las patatas y la cebolla también se guardan juntas. Para recalentar, evita el microondas si es posible, ya que reseca la carne. Lo ideal es calentarlo en una sartén con un poco de sus jugos o caldo, o en el horno a baja temperatura cubierto con papel de aluminio. La carne de pollo asada fría es excelente para ensaladas, sándwiches o empanadas. Incluso puedes usar la carcasa y los huesos para hacer un caldo de pollo casero riquísimo.
Pro-Tips del Chef
- •Para un sabor más intenso, sala el pollo por dentro y por fuera la noche anterior y déjalo reposar en la nevera destapado. Esto ayuda a secar la piel y a que la sal penetre en la carne.
- •Coloca una rodaja de limón dentro de la cavidad del pollo junto con las hierbas para aportar un aroma cítrico fresco que contrasta de maravilla.
- •Si quieres asegurarte de que las patatas quedan perfectamente cocidas y doradas, puedes escaldarlas en agua hirviendo durante 5 minutos antes de ponerlas en la fuente del horno.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuánto tiempo exactamente necesita mi pollo en el horno?
La regla general es calcular entre 45 y 50 minutos de horneado a 180°C por cada kilo de peso del pollo, tras el primer golpe de calor a 200°C. Un pollo de 1.5 kg necesitará unos 70-75 minutos de horneado total. La única forma 100% fiable es usar un termómetro de cocina: la temperatura interna en la parte más gruesa del muslo debe alcanzar los 74°C.
¿Es necesario atar el pollo?
No es estrictamente necesario, pero sí recomendable. Atar las patas con hilo de cocina (bridar) ayuda a que el pollo mantenga una forma más compacta durante el asado, lo que favorece una cocción más uniforme, especialmente en las pechugas, evitando que se sequen.
¿Puedo usar hierbas secas en lugar de frescas?
Sí, puedes. Las hierbas frescas dan un aroma más vibrante, pero las secas funcionan bien. Eso sí, utiliza la mitad de cantidad, ya que su sabor es más concentrado. Añádelas directamente al majado de aceite y especias.
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